En el colectivo...
Me acompaña una bandada de ellos mi pensar, suenan en mis oídos con su dulce melodía para que yo viaje no tan sola hacia mi tierra de origen. Desde acá atrás te veo quieta Buenos Aires, en calma como nunca, es que desde esta ventanilla no escucho más que a esta bonita canción de Martin y entiendo que su "catequismo que enseñan solo los viajes" me refleja, y así me siento, sobre esta conocida ruta, contenta (muy contenta) mientras viajo, o regreso.
Porque siempre vuelvo.
Para sentir la paz más linda, esa con sabor a pagos. Me voy, me sigo yendo hacia el río Uruguay, hacia los colores de ese inmenso cielo -porque allá lo inmenso es el cielo- el hermoso cielo.
Me voy, o regreso...
Para saborear aquel mate dulce y cariñoso de mi abuela, y sus raviosos mmm sus raviosos con salsa.
Para desearle feliz cumpleaños a mi hermano, en la cara.
Para oler el aire más rico.
Para reir tomando té con Chiara, Cintia, Denise y Laila... hacia el encuentro, me voy.
Para así, ser más yo.
Me voy o regreso...
Porque mientras todo en mi tierra me nombre y este deseo de ir tan tan vivo me inunde, todos estos motivos serán de este modo una necesidad mutua y como no hay nada que tire más que la no-tan-buena necesidad, me iré, me seguiré yendo.
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