Del puerto, de allá ~

lunes, 14 de junio de 2010

Lluvia de otoño

A María


Le sienta bien, como si combinaran, como si fueran la misma cosa, si. La lluvia, la lluvia no es la misma sobre Buenos Aires. Así como Buenos Aires no es el mismo con lluvia.
Más gris, más humedo y lleno de melancolía transmitible.
Pero el ruido de los autos sobre el asfalto mojado, las hojas brillantes de los árboles, el olor a tierra mojada, los charcos chapoteados, el salpicón de la baldoza rota, aquel ruido en mi paráguas, las gotas sobre el ventanal...
Ay, la lluvia sobre la gran ciudad, qué bien nos hace...

Quizá amontone mucha tristeza
Quizá junte otros dolores de gente sin hogar
Y quizá también a muchos los empape de alegría
La lluvia jamás pasará desapercibida
Quizá a muchos de los pobres corazones que van
fingiendo les arranque sus lamentos
Y los lleve, quien sabe adonde, los lleve...

Quizá nos guste la lluvia que alimenta a personas como nosotras
que con nostalgia pasan los días
Es que ella, mi amiga, es la que lava nuestras almas...

Es como si resaltara todo lo tristemente lindo
que tiene Buenos Aires
Y te voy a decir algo, quizá a vos te agrade tanto
porque eres un ser lleno de luz
"Ay, María tan llena de sol" nunca dejes de iluminar/me
y queramos siempre a este llanto del cielo porteño
para que nos lleve, a quien sabe donde, nos lleve...

2 comentarios:

  1. Hermoso lo que escribiste,un beso Nati que andes bien
    Ceci Bentos

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  2. Nati, desde Buenos Aires domingo de sol, te mando este abrazo. Muy lindo tu espacio. Danilo

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